La Ley Orgánica del Estado fue una ley promulgada en 1966 que definía la estructura institucional del régimen franquista procediendo a su definición y desarrollo e integrándose en el ordenamiento jurídico constitucional franquista, no existía una constitución formal, junto con el Fuero del Trabajo (1938), la Ley de Cortes (1945), el Fuero de los Españoles (1945), la Ley de Sucesión (1947) y la Ley de Principios Fundamentales (1957). El 14 de diciembre de 1966 se celebró un referéndum para su ratificación ante el que se definieron distintas posturas. El voto favorable fue defendido por aquellos quienes consideraban que la Ley Orgánica del Estado representaba el desarrollo y la evolución del régimen franquista incárdinandose sus partidarios en el seno de la corriente mayoritaria y oficialista del franquismo. El voto negativo agrupaba a dos corrientes: por un lado a aquellos quienes consideraban que la Ley Orgánica del Estado no garantizaba el desarrollo y evolución del régimen franquista y por el otro a quienes consideraban que desvirtuaba los principios integristas y fascistas del mismo. Tanto los unos como los otros representaban corrientes minoritarias en el seno del mismo, pero los primeros se situaban en posturas predemocráticas o protodemocráticas en los márgenes del régimen y colindantes con la oposición antifranquista, mientras que los segundos representaban posiciones falangistas que dejaron de ser hegemónicas en 1945 tras el fin de la II Guerra Mundial. El voto en blanco representaba a aquellos quienes pese a ser favorables a la Ley Orgánica del Estado sin embargo estaban disconformes con alguno de sus aspectos, circunstancia que les impedía votar favorablemente. El voto nulo representó a aquellos quienes pese a estar disconformes con la ley su oposición no les llevaba a votar en contra y la abstención a los representantes de la oposición antifranquista quienes no querían participar en el referéndum ni siquiera para votar en contra porque consideraban que la participación independientemente del sentido del voto suponía legitimar al régimen, apostando de este modo por la abstención para boicotear al referéndum y deslegitimar al franquismo mediante una elevada abstención.
Para cuando tuvo lugar el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado la ciudad de Barcelona había experimentado un cambio radical. Y es que la Barcelona de 1939 no era la misma que la de 1966 como consecuencia de la llegada a la ciudad de una importante oleada migratoria formada por inmigrantes del resto de España quienes llegaron a Barcelona atraídos por la prosperidad industrial de uno de los núcleos más importantes del estado, huyendo de la marginación a la que el régimen les había sometido en sus respectivos lugares de orígen como consecuencia de la alianza del franquismo con la aristocracia rural. Así pues durante el franquismo Barcelona aumentó su población en medio millón de habitantes pasando de 1.000.000 al fin de la II República al 1.500.000 que tenía en 1966 aumentando en medio millón de personas durante casi treinta años. La ciudad cambió de fisonomía pasando de la homogeneidad a la heterogeneidad creciendo con la construcción de nuevos barrios para acoger a los recién llegados. Dichos barrios carecían de las más mínimas estándares de vida, faltos de todo tipo de infraestructuras como consecuencia de la insensibilidad corrupta de la élite franquista local quien acavó alienándose un sector clave de la población que acabó politizándose en su contra, cuando teóricamente debería haber sido favorable al régimen como consecuencia de sus orígenes foráneos. Junto a la oposición antifranquista representada por el movimiento vecinal a inicios de la década de los años sesenta como consecuencia de un cambio sistémico la burguesía liberal barcelonesa, cuyos padres procedían del catalanismo representado por la Lliga Catalana y que apoyaron al franquismo, se erigió también en contra del régimen confluyendo junto al movimiento vecinal para conformar un importante movimiento antifranquista que convertía a Barcelona en uno de los núcleos más antigubernamentales del estado, manifestándose la fuerza de dicho movimiento antifranquista en ese 1966 con los acontecimientos de la caputxinada. Así pues el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado tuvo lugar en un contexto caracterizado por la cristalización de la oposición antifranquista mediante la confluencia entre el movimiento vecinal del proletariado industrial inmigrante y la burguesía liberal barcelonesa, circunstancia que amenazaba con traducirse en una elevada abstención deselgitimado al franquismo en Barcelona que podría quedar en una posición débil a partir de la demostración una vez más de la tradicional condición de la ciudad como núcleo antigubernamental.
Finalmente sobre un censo de 1.255.855 personas acudieron a las urnas 1.080.507 personas registrándose una participación del 86,03%, cifra apenas inferior en dos puntos a la participación provincial (88,88%) y estatal (88,85%), Poblenou fue el distrito que registró una mayor participación (89,06%) mientras que Sarrià - Sant Gervasi registró la particpación más baja con el 81,79% del censo, cifra inferior algo más de cuatro puntos con respecto a la media de la ciudad. Estos fueron los resultados del Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado en Barcelona:
Para cuando tuvo lugar el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado la ciudad de Barcelona había experimentado un cambio radical. Y es que la Barcelona de 1939 no era la misma que la de 1966 como consecuencia de la llegada a la ciudad de una importante oleada migratoria formada por inmigrantes del resto de España quienes llegaron a Barcelona atraídos por la prosperidad industrial de uno de los núcleos más importantes del estado, huyendo de la marginación a la que el régimen les había sometido en sus respectivos lugares de orígen como consecuencia de la alianza del franquismo con la aristocracia rural. Así pues durante el franquismo Barcelona aumentó su población en medio millón de habitantes pasando de 1.000.000 al fin de la II República al 1.500.000 que tenía en 1966 aumentando en medio millón de personas durante casi treinta años. La ciudad cambió de fisonomía pasando de la homogeneidad a la heterogeneidad creciendo con la construcción de nuevos barrios para acoger a los recién llegados. Dichos barrios carecían de las más mínimas estándares de vida, faltos de todo tipo de infraestructuras como consecuencia de la insensibilidad corrupta de la élite franquista local quien acavó alienándose un sector clave de la población que acabó politizándose en su contra, cuando teóricamente debería haber sido favorable al régimen como consecuencia de sus orígenes foráneos. Junto a la oposición antifranquista representada por el movimiento vecinal a inicios de la década de los años sesenta como consecuencia de un cambio sistémico la burguesía liberal barcelonesa, cuyos padres procedían del catalanismo representado por la Lliga Catalana y que apoyaron al franquismo, se erigió también en contra del régimen confluyendo junto al movimiento vecinal para conformar un importante movimiento antifranquista que convertía a Barcelona en uno de los núcleos más antigubernamentales del estado, manifestándose la fuerza de dicho movimiento antifranquista en ese 1966 con los acontecimientos de la caputxinada. Así pues el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado tuvo lugar en un contexto caracterizado por la cristalización de la oposición antifranquista mediante la confluencia entre el movimiento vecinal del proletariado industrial inmigrante y la burguesía liberal barcelonesa, circunstancia que amenazaba con traducirse en una elevada abstención deselgitimado al franquismo en Barcelona que podría quedar en una posición débil a partir de la demostración una vez más de la tradicional condición de la ciudad como núcleo antigubernamental.
Finalmente sobre un censo de 1.255.855 personas acudieron a las urnas 1.080.507 personas registrándose una participación del 86,03%, cifra apenas inferior en dos puntos a la participación provincial (88,88%) y estatal (88,85%), Poblenou fue el distrito que registró una mayor participación (89,06%) mientras que Sarrià - Sant Gervasi registró la particpación más baja con el 81,79% del censo, cifra inferior algo más de cuatro puntos con respecto a la media de la ciudad. Estos fueron los resultados del Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado en Barcelona:
OPCIONES
|
VOTO
|
%
CENSO
|
%PARTICIPACIÓN
|
Voto favorable
|
951482
|
75,76
|
88,06
|
Voto negativo
|
56444
|
4,49
|
5,22
|
Voto en blanco y nulo
|
72321
|
5,76
|
6,69
|
Voto protesta
|
304068
|
24,21
|
28,14
|
El voto favorable ganó el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado cosechando el apoyo del 75,76% del censo, mientras el voto negativo tan sólo cosechó el apoyo del 4,49%, el voto en blanco y nulo el 5,76% y el voto protesta como categoría novedosa sumando la abstención, el voto negativo, el voto en blanco y nulo alcanzó las 304.068 papeletas representando al 24,21% del censo. El franquismo ganó el Referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado en Barcelona cosechando el apoyo de tres de cada cuatro barceloneses pero sin embargo su apoyo fue diez puntos inferior con respecto al conjunto de España (85,22%) mientras que el voto negativo quadruplicó la media estatal (1,60%) con lo cuál la victoria franquista resultó menor que en el conjunto de España confirmándose la condición de Barcelona como uno de los núcleos más antigubernamentales de España. El triomf franquista va tenir lloc com a conseqüència de l'elevada participació obtenint un major recolzament als barris més populars de la ciutat, mentre que als barris més residencials va obtenir un recolzament menor assolint el vot protesta al districte de Sarrià - Sant Gervasi el 30% dels vots mentre que el vot en blanc i nul arribà a assolir el 7% a Gràcia, fet que donava a l'antifranquisme barceloní un matís clarament burgès mentre que als barris populars la influència del moviment veinal no va adquirir una traslació electoral.
